domingo, 7 de marzo de 2010

la cruda y cruel realidad

Fue entonces cuando recibí la iluminación.
Tanto tiempo buscando la felicidad me condujo a una suma tristeza. La tristeza a la decepción, esta a la frustración, y de ahí al cabreo. El mal humor nublaba mi percepción de la realidad, y todo resultó ser negativo, todo odiado, y eso cerraba el circulo de nuevo en la tristeza.
Con el tiempo creí levantar el vuelo. Y vaya que volé. Pero la felicidad es una sensación bastante efímera, amén de una diosa ramera. Probé de muchas formas, todas efectivas, claro, temporalmente.
• Error 1: la felicidad no se encuentra en el culo de una botella.
• Error 2: la felicidad no se encuentra en el culo de nadie.*
• Error 3: la felicidad no es duradera en tu propio culo.*
*(culos metafóricos)
Partiendo del error 2, tarde o temprano dejas de sentirte a gusto y comienzas a pensar que ocurre. Descubres el error 1 y terminas por desvelar el error 2. Comienza la caída. Ya no eres el mismo y vuelves a estar por momentos triste, y decepcionado, etc…
Ahora comprendes por fin el error 3. Enhorabuena, vuelves a estar tocado y hundido.

Pero en algún momento de tu viaje al fondo de la Tierra te golpeas con un bache y descubres la triste y a la vez feliz realidad. La tristeza no existe. La felicidad no existe. ¿Existo? Ahora ya eres un hombre de verdad. No hay nada. ¿Por qué buscas? Solo has dado palos de ciego y en ellos has experimentado toda sensación humana, menos la más pura: la pura y total a la par que maravillosa plena ausencia de sentimiento. Ahora ya puedes volver a vivir. El zorro vive al igual que el tigre. Solo viven. No se paran a reir o a llorar. Y ahí esta el verdadero equilibrio. Vive. Lo que dure. No esperes y no entregues. Solo vive, lo que dure, pues… ¿qué tiene sentido en realidad? Si alguien tiene la respuesta, agradeceré escucharla.


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