sábado, 17 de marzo de 2012

Cúmulo de propósitos

El que tanto quiere correr suele suceder que tropieza... y el que tropieza con una piedra, volverá a hacerlo, aunque la piedra se sitúe en otro punto del camino, "algo" hay que la reubica en tus pasos...
Suele suceder que el agotamiento engarrota el alma, y cuando la mente pide canto la boca libera aullido, y cuando aullas, solo los lobos te entienden... Mil brazos te prestarán su ayuda, pero no los únicos que poseen la llave a la fortuna, injusto, para ti, para mi, y para ellos...
Suele suceder que el tiempo no marcha, y la marcha no alenta. Que en el vacío hayas tu cama, y tu cama hace un mundo de tiniebla, pero te atrapa, y ni deseas ni encuentras salida, ni hay palabra que te empuje...
Día tras día, camino a la perdición, sin retorno, sin vía de escape, sin deseo de escapar, prisionero de tu propia desesperación por intentar oler las flores más frescas, por desear bailar en las praderas mas altas, por anhelar lo inefable, por soñar despierto y dormir soñando, por confiar, y por amar el amor...
Una mañana despiertas y te das cuenta de que todo era mentira, y entonces... basta.
Suele suceder que cuando te cansas de todo, cuando lo dejas todo y cuando ya no esperas nada, las cosas comienzan a llegar, eso, o que has encontrado la tranquilidad en no tener nada, y ahora todo lo que venga  será bienvenido, y cuando suele suceder esto, poco a poco la fortuna regresa a tu manos, y vuelven las ganas de levantarse, y correr, y gritar, y con el tiempo, volverá la felicidad, y aplicando lo aprendido, ya nada lo perturbará...
Porque solo cuando se acepta el final, estás preparado para el comienzo.



Pena de mi, me mentí...

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