martes, 7 de junio de 2011

Humo...

El momento es tan intenso... quisiera detener el tiempo y mantener tu mano prieta junto a mi pecho, para siempre. Tu mirada empuja al alma a dar el salto que nunca antes atrevose a dar, mezclo las caricias sobre tu brillante cabello con susurros en lenguajes prohibidos...
Temo se acabe, se diluya en el viento como el humo de el cigarrillo que consume su llama, irrevocablemente condenado a la extinción, asumido que será sustituido por otro que se posará en tus labios, y será absorbido hasta agotar su néctar plácido como mortal. Veneno.
Cantamos en silencio la alegría de sentirnos,  callamos con palabras la desdicha de alejarnos, irremediablemente. Fue el Destino quien nos guió al encuentro, el mismo que impide que se mantenga en la eternidad de los días... ahora, que hacer...  tal vez aceptar que nunca veremos más el amanecer. Nuestro tiempo ya marchó a ubicar su sitio en los rincones de la memoria.

En la oscuridad de la noche guardare siempre un espacio para acurrucar tus deseos...

Despierto. A mi alrededor el vacío habita cada recodo... De nuevo la memoria jugó con mis ilusiones, solo, en mi habitación, divagando y añorando cosas que ya no se si ocurrieron, si sucederán, si estoy viviendo...
Crees haber vencido, mi querido amigo, Cruel Destino, celebras que de nuevo te has burlado... pero...no percataste algo:

la memoria... es el único lugar que no puedes destruir...



Guardo en la cajita de mi mente tus mejores momentos, volveré a ellos para seguir viviendo hasta que la locura me lleve, o la felicidad me apague...


1 comentario:

  1. No es bueno leer tus entradas a estas horas del anoche...Por cierto, me encanta esa canción

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