Caminaba por las sendas de la vida con paso alegre y continuo. Divisaba a su alrededor los alegres colores de la primavera, mientras la fresca geosmina empalagaba sus narinas, y el canto de los mirlos endulzaba sus pensamientos...
Un día, encontró un escollo en su camino. Intento salvarlo con un salto, y tropezó. Tan duro fue el golpe que asustado comenzó a correr. Acelerado dejó de observar las maravillas de su alrededor. Nada podía frenarlo, e incluso intentó amarrarse a cuanto saliente encontraba, pero no paraba de accelerar y accelerar, sin realmente llevar un rumbo fijo, sin una meta, solo continuar, proseguir su inquieta marcha... creyó que cuanto menos se detubiera antes llegaría a su destino...
Los músculos se agotaron. Ya no podía correr más. Se detubo.
Donde estoy...
Niebla. Ocre. Humedad y frío...
Melancólica comodidad, embriagador sentimiento de desasosiego y soledad, y entre toda la penumbra, un atisbo de felicidad...
Y se sentó sobre un mullido suelo acolchado por las dichas y miserias del pasado, tan comfortable que decidió quedarse dormido... Tan profundamente dormido que olvido despertar cuando de nuevo los rayos de sol besaron sus heladas mejillas... cristalizó en el otoño, el cruel otoño, arropado por un manto de niebla y hojas caídas en la soledad de la noche...
Un día, encontró un escollo en su camino. Intento salvarlo con un salto, y tropezó. Tan duro fue el golpe que asustado comenzó a correr. Acelerado dejó de observar las maravillas de su alrededor. Nada podía frenarlo, e incluso intentó amarrarse a cuanto saliente encontraba, pero no paraba de accelerar y accelerar, sin realmente llevar un rumbo fijo, sin una meta, solo continuar, proseguir su inquieta marcha... creyó que cuanto menos se detubiera antes llegaría a su destino...
Los músculos se agotaron. Ya no podía correr más. Se detubo.
Donde estoy...
Niebla. Ocre. Humedad y frío...
Melancólica comodidad, embriagador sentimiento de desasosiego y soledad, y entre toda la penumbra, un atisbo de felicidad...
Y se sentó sobre un mullido suelo acolchado por las dichas y miserias del pasado, tan comfortable que decidió quedarse dormido... Tan profundamente dormido que olvido despertar cuando de nuevo los rayos de sol besaron sus heladas mejillas... cristalizó en el otoño, el cruel otoño, arropado por un manto de niebla y hojas caídas en la soledad de la noche...
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