jueves, 25 de agosto de 2011

Final...

Cada segundo una parte de nosotros muere sin que seamos capaces de darnos cuenta, al igual que también nace. Sucede desde que comenzamos a existir, y así continúa hasta que nos desvanecemos en la nada...
El oxígeno que respiramos para sobrevivir es también en gran medida responsable de que nuestro cuerpo envejezca... los alimentos que nos dan la vitalidad también dañan nuestro organismo a medida que los aprovechamos. Los lazos. Los lazos nos dan la vida, nos elevan a lugares cercanos a la plenitud, y también tienen el poder de hundirnos en la mas oscura de las noches...
Sin embargo, respiramos, bebemos, comemos y amamos.... Que incongruencia mas grande...

Cada segundo una parte de nosotros muere. Cada segundo nacemos. Crecemos a la vez que encojemos.
Vivimos. ¿Realmente vivimos?
Dedicamos nuestro tiempo a protegernos. Evitamos los males y los daños ya conocidos a toda costa, mas bien, evitamos el riesgo a cruzar de nuevo esos parajes... los parajes mas bellos que hemos conocido... Tal cual untamos nuestras cicatrices y arrugas de "sabiduría" con absurdos potingues que nada pueden hacer por evitar el destino, cubrimos nuestras almas con innecesarias vendas, vendas que ciegan la visión de lo inestimable... la felicidad...
Tememos, en lugar de amar. Tememos a la muerte. Esa muerte que sucede a cada instante y la cual ignoramos. Tanto nos perturba el final que "vivimos" cada instante protegiéndonos de ella... esos instantes, se esfuman, se desvanecen en la espiral del tiempo dejando siempre atrás una pregunta: y si hubiera hecho eso...
Vivir. Que difícil es explicar tal sentimiento, sabiendo que ahora mismo estamos muriendo.
Vivir... aprender a aceptar el final, conocer que existe... vivir el momento, disfrutar nuestro momento, sin pensar que finará, pues... si moriremos, por qué no vivir antes de ello... Por qué caminar tu sendero cubriéndote de mantos cuando el sol está brillando sobre nosotros...
Moriremos, todo termina por morir, pero...
evadir la muerte no es imposible. Hay un lugar en el cual nada muere. Un rincón del universo donde solo el brillo aumenta, donde las penas acaban por morir y la felicidad termina por envolver cada recoveco. ¿Lo conoces?
Solo tu puedes construirlo, y lo haces al igual que mueres, sin darte cuenta...





Nuestra historia aún está por comenzar...

2 comentarios:

  1. Todo acaba tan rápido como empieza, mientras intentamos evitar esos momentos.

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  2. deberiamos ignorar el tiempo, disfrutar del momento y detener el reloj, lanzarlo tan lejos que no escuchemos sus quejas y lamentos. Llorar de felicidad, y recordar... si fuiste feliz, siempre volveras a serlo, eso, está en nuestro interior esperando a que lo escuchemos...

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